Cántico a la mujer que amo
Esa bolsa diminuta de arroz
que camina enfundada en negros pantalones
Viento que sufre y cruza y pega contra la cabellera de ella
Sujeta del segundo botón donde lleva mis senos
Ligerito va
Esa bolsa total es mi comida
Caminando en el tiempo
Que no la puedes ver
Es mi mujer
Arropada en su trigo
Bajo la liga honda en su corpiño
Lleva pizcas de sal
Gruesos cortes de piña
Y un azulejo azul roto en la punta
con todo y caracol
Déjala sola
No la enmiendes
Déjala llorar
Atenta que tú mires otra vez
Que le molestes
Déjala que camine mi mujer
Me anda buscando
Anda con su papel en blanco
Memorizando un hueco que no llena
Es su calzado el tranco donde habita
Déjala sola
Que llore
Que se afane
En esa olla me comeré los caldos
En esa llama calcinaré mis culpas
En esa busaca de amor que es mi mujer.
Para mi bella mujer. En las ruinas de La Modelo.
La Habana En San Jacinto
Hay que saber de todo lo silencio Yo hubiera podido llegar al paraíso
pero pasaban los autobuses llenos del misterio procaz de la avaricia
todos querían llegar lejos del turno
devolverse a pasar sus tiempos en Granada o en Andalucía
lucir sus overoles en Cerdeña o andar como ahora y siempre en una ciudad
que promete el silencio por todo parentesco
Yo hubiera querido llegar a! paraíso
sentarme allá con Dios y comentar de lo fácil que le resulta al caballero
llegar a esa estación tan amedrentada por los que pasan atiborrando el bus
que conduce a Estambul otros a Ibiza y los demás retardados
por el norte en Noruega Finlandia Caledonia y Hungría
Pero yo
que apenas soy de una ciudad del tiempo
que he vivido pensando en la remota parte que me toca de la vida
he creído siempre
que con ese tomo de saber y de existir
bien podría yo llegar al paraíso
Entrar por la puerta que debe tener y gritar fuerte
muy fuerte
como lo dije una vez
y derrotar el miedo. (poema en descanso hoy viernes 24 de Abril de 1987)
ÁLVAREZ Ha muerto Rafailjosé
Paisano amigo de Alí
Con menos feo que yo
Con más poeta que mí. Voy muriendo
Sayas y maldiciones y cariños
Con Hesnor, Con César, con El Chino,
Con Caupo
Con Marcello Mastroianni y ahora este muchacho
El de la casa del fondo
El cabezón me muere
Por distintas cabuyas voy muriendo
Con esa quejas menos
Y con muchos buches
Por enterarme de ello
Voy muriendo
Qué carajo vas a hacer Rafailjosé a Hombre pintao?
Se hubiera podido ir a Moruy
A la otra costa
Por la Sierra se ha podido dil
De manera de tenerlo
Y mirarlo de lejos como siempre le vi
Con esa cara de trapo tan potea
Con cara de lefaria era poeta
Con esa cara de breva ardiente era poeta
Qué coño fue a hacer Rafailjosé a Dabajuro
Si le quedaba cerquita Maracaibo Será que Alí Brett lo mando a componer una palabra a Coro?
Qué urupagua tan maluca esta que me ha traido hoy
¿Es que no había cecina?
¿Semerucos?
Esto está amargo
Mira tú, más nosotros devolvete
Y te vas mañana No te vayas untual. Poema en tristecía para la bella vida solidaria y buena
de Rafael José Álvarez. Ah mundo si sos vos.
11 de Julio de 2004
Las maneras del agua
El horizonte tiene una mirada eterna y todas las miradas en su vena
El aire que todo lo cubre y todo lo rodea, señala la bondad infinita mucho
más allá de la pupila, mucho más allá del deseo, mucho más allá de la
ciencia.
El aire del beneficio incesante: la vida en la respiración y luego el orden
magnífico de la palabra.
El aire en su magnificencia desconocida por la profundidad mucho más allá
de su densidad, madre del vuelo, madre de la esperanza, sustento de la
mirada, del deseo del hombre, testigo perseverante y útil de la gran
morada, huésped de las aves y tiempo para la búsqueda de más humanidad.
La tierra, sostén, donde la huella deja las simientes y reverdecen las
magnitudes y gramíneas y el apogeo de las grandes selvas.
La tierra, barro y cuna en donde el hogar sustenta su ternura física y
donde caen todas las semillas iniciales y finales para siempre.
La tierra que permite el entender al hombre como tal y lo diferencia y lo
señala como caminante sujeto por piernas y ruedas y artefactos que lo dejan
llegar hasta la orilla del agua.
Agua.
A la voz majestuosa de la vida mayor se hicieron las aguas que dieron gozo
y perseverancia a la magnitud de lo que en su totalidad Él había creado.
Dios en su infinito hacer hizo pura la vida y el elemento compañero del
hombre se lo puso al costado del costado, hizo el agua en una simple onda
que cubrió para siempre la voluntad humana.
El agua sentada sobre el pasto y las fragilidades de las hojas que volaban
encima de los baobad, las inmensa sequoias, los árboles magníficos del
orbe. El agua puesta a correr en un diamante veloz en las saetas de los
ríos diminutos que van tejiendo en la sombra del musgo el vertedero de
meandros que anudan con tentáculos claros la vorágine magnífica de nuestros
padres ríos vaciados en las comarcas por donde el hombre puede recoger el
sustento de la vida en la vida.
El agua pertinaz, subida en hombros de las hermanas nubes, encima del ocaso
y debajo de la maravilla del silencio, robando ruido a los feroces truenos
y a las escalinatas de los rayos, subiendo subiendo, para retornar envuelta
en plenilunio de las garúas tenues que arropan envuelta en madrugada, claro
de luz o mediodía el tesoro esperado de la lluvia.
El agua a manantiales sobre la lluvedumbre del diluvio marcando las señales
de las especies apareadas, ocupando el espacio fornido de las escalas, el
oscuro lugar de las centinas , el justo lugar de las cubiertas, agarradas
en caramujo a la fibra vegetal de las cuadernas, sintiendo la curvatura de
los baos, en fin, dándole conocimiento a la primera embarcación grandiosa
donde la vida podría tener sentido e historia por el amor trabajo de un
hombre que se llama Noé señalado por Dios y era marino.
Por las aguas bienvenido Moisés
Y por las aguas nos vamos dividiendo al Mar Rojo
Y por las aguas del Jordán
Y por las manos de Juan nos bautizamos.
Por el agua de los mares altos aprendimos otros mundo y llegamos a esta
maravillosa tierra que celebramos y que debemos amar perseverando.
El agua como virtud cristiana
Como elemento humilde
Como alegría eterna en la magnífica presencia del océano, testigos
infinitos de un eterno señalamiento del gran poder divino que no cesa.
Presencia de Noé burlado por un hijo y amado por dos.
En la magnitud de la herencia debemos bendecir el agua que nos cedieron y
el agua que utilizamos.
Y
En la amplitud de nuestra vida, satisfacernos en este bien divino creado
cristalino y cristalino sea.
Que todo sea lavado
Hay más agua que sangre
Como herederos del gran marinero de la vida tenemos hijos buenos..
El mar late.

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