Mujer
A Lydda y a mí misma. Soy la del rostro inexistente,
La del sombrero en la mano,
La del libro sin páginas
Y la de los caminos de palabras.
Soy la que no duerme temprano,
La que grita cuando nadie la quiere oír,
La que se ríe de lo divino y lo mundano
Y que cuando nadie ve se vuelve a ir.
Soy el aburrimiento hecho persona,
Soy la inocencia hecha mujer o la maldad hecha niña,
Lo que soy o no soy me preocupa tanto,
Que me dedico a ser.
A ser como solo Dios quiera que sea,
Si es que Dios todavía existe,
En estos caminos deshechos que parten de la nada
Para llegar al ayer.
Soy el lamento de mi pasado,
La copia fiel de mis ancestros,
La vergüenza inaudita de mis descendientes,
Si es que mañana existen porque hoy aun no los tengo.
Soy la lujuria que no perdona,
La luz que despierta insolente al que duerme,
Soy la que se desnuda y sonríe,
Soy de carne, soy mujer. Febrero Mañana en la noche, despertaré con ganas de conocerte,
De sentirte entre mi boca y mi almohada,
Con ganas de dibujarte en mi sombra y confundirte con ella.
Desde que te conocí, perdí la dimensión del espacio,
El color de los tejados, el silencio de los muertos,
Porque te ofrecí mis manos, mis sueños,
Mis memorias, porque te regale mi mañana,
Porque te robe un beso.
Cuando te conocí, solo me quedó la luna,
Cómplice de mis aventuras, testigo de mis llantos,
Cuando hablé contigo te regale la luna,
Para tenerte conmigo esta y todas las noches,
Con o sin estrellas.
Para tenerte conmigo, cuando quede poco
De esta virginidad lujuriosa,
Cuando quede poco de esta promesa,
Para regalarte la noche, porque para mañana
Solo tengo vestigios de mi memoria,
Una hoja en blanco y las ganas de escribirla.
Poesía A Celeste con vestigios de sonrisas,
A la soñada Buenos Aires. No traigo mucho más que mi cabello
Abierto al aire, perdido en las sombras,
Cubierto de estas esperanzas locas
Y este cuaderno desojado por el pasar de los días.
No llevo más que estas ganas de estar viva,
y estas ganas de conocer y reír,
De despertar para poder dormir en las horas tardías,
Y bailar por las mañanas.
No seré más que la sombra del mar,
O el insulto que emerge si la ventana queda abierta,
no seré mucho más que el silencio en los labios partidos
y no llevaré más que mi cabello y estás ganas de estar viva.
No seré como la luz porque quiero ser sombría
Y seré como la mujer pero no como la pintan,
No con la falda corta y las uñas de marfil,
Sino con el pelo abierto al viento,
Unos pantalones abiertos a la noche
Y una franela abierta al rocío.
No saldrán de mi pecho flores de primavera,
Ni la suave caricia de la noche,
Saldrá el misil a buscar sinvergüenzas,
Traidores, vendedores de patria y sutiles bien hablados.
No le daré tregua a la cortesía,
Ni a los horarios, ni a los mercaderes de sueños,
No le daré palabras a los mentirosos emperrados,
Ni a las señoritas de la calle decente.
No me iré a agarrar a puños por la calle,
Pero no dejaré de gritar hasta que mi voz se quiebre,
O hasta que los platos de la costumbre me caigan en la cabeza
Y tenga que correr y gritaré con estás ganas de estar viva,
Los sueños de esperanza que me regaló mi pasado.
No caminaré sin mirar a los mártires,
Ni me volveré una artista del mercado,
Si yo escribiré será como el aire y como estas tristes ganas
De sentir la poesía.
|