La transfiguración de la noche
ALFREDO AÑEZ MEDINA En esta parte del mundo donde se sobreviene lo contrario, y la disposición siempre está atenta a que el sonido que surte de la diferencia con el silencio es un escalofrío que nutre el desespero, aquí, también tenemos poesía. Llana y sencilla, tal vez mas claras que las voces que pugnan por imitar el gemido de los dioses ululantes, tal vez menos intelectual, más dolida por esa minúscula presencia que es el AMOR y revestida y aupada por la soledad y el recogimiento del licor que impugna todas las bellezas para que caminando del “Colonial Lunch” al Club del “Banco Obrero” con Arturo ( el amigo), zarpen las primeras cervezas de la noche a recorrer el vino limpio hasta donde quedaba “ La Española” pedir un fiado”, y ahora en todo caso, llegarnos a al calle “Padilla” entre “Vargas” y “Colón” beber las que desequilibran el conciente y allí precisamente en le “2 de Mayo” desesperar LA NOCHE hasta el comienzo mismo del silencio, parir la luz los que nos hace limpiar tanto los versos y tirarlos a quemarropa por la mujer amada antes que se los coman nuestros pájaros. Hugo Figueroa Brett
LA NOCHE EN SU IGUALDAD DE LUTO Silencio
la noche se va poblando
de rostros
y de lámparas
Y es tu recuerdo apenas habitado
por pájaros y barcas. Escondida
muriente
entre suplicios
fantasmas y rosas en exilio
Viajante en la hojarasca
la noche se despoja de su origen
en la única soledad terrestre:
silenciosa
delirante
austera
única e íntima
como un sol en acecho
la noche huye
con alas y presagios.
Noche de la estación
en delirio del llanto y de cisternas:
imprevista ciudad de las angustias
aguas moribundas
de los signos azules
de siniestros rituales
de mediodías lánguidos
de animales
sagrados. Tus ojos en le viento de todos los suburbios. En su igualdad de luto
La noche crea en ti todos sus pájaros. LA MUERTE SUS LEVES ALARIDOS La noche
con sus musgos silenciosos
La noche
desde muy lejos
con sus girantes fogatas azules.
La noche
con sus leves alaridos
y la muerte La noche
que retrocede hasta ti
y anega con tu rostro las ciudades
La noche
de venenos azules
son tus besos
y la sangre.
Noche que fulgura
entre el légamo
los pergaminos
y las monedas torpes Fosforecen tus ojos bajo la beatitud de la lluvia Ah
el oscuro resplandor de tus labios
en los bosques umbríos del silencio Ebria
hostigante
callada
mi presencia desfallece
y escapa
desde el umbral de tu sombra.
Los pájaros acuden
a mi rostro:
eres la noche recobrando habitantes del cielo. Oh!
¿Qué agua
silvestre y trashumante
destruye la noche
delante de mis ojos? Silencio. LA NOCHE AGONIZA EN MIS OJOS Noche
con sólo testimonio
de los sueños a través de las cosas
desde ti
el canto de la muerte
el misterio, el sur
disuelto en su hora más al sur
La agonía
el amor
el sonido triste del silencio
el llanto de la aurora
la furia del olvido,
la destrucción
la fuga del viento
La noche que agoniza en mis ojos
el destierro, el vértigo que ilumina
el corazón… y tiembla Desde ti advierte la noche sus signos fatales
La noche.
con sus garras de luz ¿Dónde tu imagen grava
los espejos
de sombra?
Dime!
Mi corazón recobra tu rostro del olvido
Tu imagen me enseña sus ojos en la niebla
su penacho rojo
de golondrina triste
y el amor
girando
llama sin cabellos
las rosas
ni los pájaros. Silencio. LA NOCHE CON UN HUESPED DETENIDO Silencio
Es la noche
la que disemina sus bastardos fantasmas
poblando las aguas de maleficios y presagios
La noche
destruye los calendarios y las horas sin fechas
para el amor.
Y colma de sueños, tinieblas y gritos
la alborada.
La noche quien se destruye
fuera de propios linderos indecisos;
la noche
que penetra en los estuarios, silenciosa
y escribe sus nombres
en un idioma de garúas y horarios. La noche
que esparce su fuego en los infolios
a los manuscritos
y anatemas
la noche
ASESINA LUCES Y HABITAMTES
en un lugar de muerte:
en el crepúsculo.
La noche
con un huésped detenido
en un río de sangres y de orquídeas,
La noche
puebla mi corazón
Ah, pero tan lejos de itinerarios y sonidos
sus torres y sus duelos.
La noche
en sus campanarios de transfiguración
muertos abandonados
antepasados en fuga.
La noche
como un amar de insectos y silicios
muriendo la muriente
y alimentando la quietud terrestre LA NOCHE EN EL TEMBLOR DEL REINO Yo canto
quiero cantar
con la voz más simple y pura
bajo un cielo desgarrado y lluvias
La misma noche
que languidece en espesura
de crepúsculos fantasmales.
Derramar
las grandes lámparas errantes
gritar sucumbir
destruir
en el temblor del viento de la imagen
como la noche
que penetra en las catedrales de niebla
y distribuye sus pájaros azules
entre olvidadas lunas y claustros y derrumbes. Son nocturnos los relojes
que desvanecen en el tiempo. Grita su silencio o callo
la noche La noche se transfigura
en pájaros de luto y muere.
Silencio
La noche
se precipita
huye dentro de mí
SILENCIO. |