Efemérides V

Que desastre de país hemos vivido
Y que terrible presente el que heredamos
De nuestros próceres impresos/libertarios
Todos o casi todos abominamos
Que orfandad tan honda y tan profunda
Orada las llagas que habitamos
Y que desasosiego desangra nuestra estirpe
De desollados vivos vendiendo baratijas
En cualquier esquina de un país vituperado
por los anófeles de la desolación.
El presente resuma una queja de siglos
Que de lejos murmura un suplicio irredento
Nuestros huesos rechinan por un hambre
De siglos
Que aúlla su agonía al pie de los conventos
La República grita su vil epifanía
Y las madres vomitan a sus hijos bastardos
Y quienes la degüellan y esquilman sus tesoros
Se inmolan como buitres en las maternidades.

Los amigos callan

Los bares clausuraron sus puertas
Ya no se escucha el bullicio de los bebedores
Levantando proclamas irredentas
Afuera, en los bordes de las carreteras
Los pájaros siguen cantando
Mientras la voz de la rockola silenció
Su pérfido lamento
Las hetairas huyeron al destierro
Y la casa de la felicidad sólo
Exhibe alcayatas corroídas por
El aire salobre venido de Estambul
Todos se fueron no se sabe a dónde
No ha quedado ni un amigo
Tan solo sus sombras persisten en
Las paredes húmedas de recuerdos
En las mesas de madera quedaron grabados
Los redondeles de las botellas sepultadas en
Antiguos cementerios verticales
Que siguen transitando la muerte entre el
Sol y la luna
Aun hay oraciones festivas en las lágrimas
Disecadas del orgullo decrépito
Las risas alquiladas vienen de lejanos
Puertos y nadie lamenta haberse ido
Quién sabe por qué puerta ni hacia
Qué lugares inexistentes en mapas
Del cartógrafo

Las corrientes del exilio

Al fin la reina logró su cometido
Los barcos hicieron agua en la inmensidad
De la bóveda celeste
Las voces del desierto marcharon mar afuera
Y la sabana es un grito cautivo en los sueños
Del rebaño decrépito
Todos guardan silencio y la nómina
Engorda plácida a orillas del Atlántico
Turbio y nervioso
Un mangle llora silente la metamorfosis
De su majestad
Guiñapos ataviados con harapos
Multicolores vitorean hasta el éxtasis
La inminencia de su horca feliz
Y las mujeres de los antiguos
Verdugos ahora engendran
Vasallos ebrios, narcotizados por
La felicidad dominical que drena
Cual baba de tonina infiel
Por los parlantes estridentes de
La comarca febril.

Palacios y alfombras

El Presidente de la Asamblea Nacional
Pasa su dedo obediente por el anillo solar
Y se lo lleva a la nariz de su majestad
Si los efluvios complacen al mandarín
Todo seguirá inalterable
Como los tepuyes que crecen en las
Almas de los muertos de la aldea fluvial
Mientras Madonna entristece de
Envidia al contemplar la escena por TV.

 

Él no era de allá

El poeta es sometido al escarnio
De la multitud avara de lucecitas
Y bambalinas sanguinolentas
La muchedumbre adora las cadenas
Que la atan a las sombras
Vilipendiado por la turba ignara
Que aplaude hasta sangrar sus inefables
manos de callosa ignominia
Eviccionado de su paraíso de
Palabras no-natas
Es un mortinato hostigado por
Los bárbaros ataviados de seda
Es un peligro para la paz de
Los doctores salmantinos
Su sombra es una luz que
Enceguece el alma pútrida de
La academia.

Bogando aguas arriba

Bogando aguas arriba
hacia las constelaciones profundas
del pasado ingrávido
me sumerjo en tu bóveda palpitante
que arde y quema y mata y resucita
y ata los nudos horizontales de los
sentidos ebrios de teluria
Me inmolo en los acantilados de
un antiguo polen que germina
en la risa neutral del genésico adiós.

Sobre la enfermedad del poeta

En Minas Gerais no hacen más que hablar
Sobre la enfermedad del poeta
Hace meses que el tema de conversación
Gira en torno a su extraña enfermedad
En Chalatenango el rumor crece como una bola de nieve
Y los oídos de la multitud se calientan con los
Titulares de la prensa
En el mercado de Iquitos el taxista de mayor edad
Derrama una lágrima que surca su mejilla
Derecha de pliegues gruesos por los soles
Reiterados
En León, provincia de estirpe guerrera,
Las mujeres indígenas comentan sobre
La conveniencia de enviarle a los familiares
Del poeta un brebaje antiguo envasado
Por los mayores de la comuna
En Ixzapalapa es un estruendo que no cesa
La terrible enfermedad del bardo
Y a las puertas de sus iglesias
Los feligreses pronuncian versos
Húmedos entresacados del Libro
De la Nada y se preguntan
¿qué tendrá el poeta?
En Cochabamba un infante pregunta
Al padre si lo que aqueja el poeta
No será el resultado de su costumbre
Insobornable de buscar en la mina
De su imaginación la perla inexistente
Los escritores de Rosario se citan
Un miércoles a las 7 de la noche
Alrededor de una bombilla de mate
Para decidir quienes irán a Caracas
A llevar las condolencias del poeta
A sus familiares
El poeta ha visto morir una decena
De pacientes recluidos en el área
De oncología y entrega sus
Escritos a los familiares de los
Que se van para que sus letras
Acompañen su dolor hasta los
Cementerios
Una carta lacrada con el rostro
De Andrés Bello llega a un Café
Céntrico de Bangaldesh con la
Infausta noticia: el poeta agoniza
En Sydney se suspende el
Último concierto de Rock
Para leer la primera página
Del New York Times
Y el baterista de la banda gradúa
La nitidez de un cable que da
La vuelta al mundo con el rostro
Ingrávido del poeta en su lecho
De enfermo
Un liceísta en Liverpool toca
Desesperado la aldaba de la puerta
De su profesor de Literatura
Y traga grueso para avisar que
Anoche el poeta vomitó sangre
Y que es inminente lo peor
Mientras el poeta espera resignado
El advenimiento de su hora final
En los pasillos de la Torre Norte
Los burócratas del Ministerio de
La Cultura segregan saliva de contentos
Y llaman por teléfono ordenando
Las coronas de flores y el Ministro
Atiende su móvil y escucha una macabra
Orden de su majestad: mande a hacerle una
Estatua al poeta.

  Rafael Rattia nació en el Delta del Orinoco, Venezuela, (1961). Historiador, ensayista y poeta. Escribe para Revistas digitales españolas (www.talcual.net), (www.opinatio.com), argentinas (www.la-lectura.com), (www.eltunel.com), venezolanas (www.analitica.com), www.letralia.com ; es miembro del Consejo de Redacción de la revista electrónica www.arteliteral.com, y colabora con la sección de Opinión de www.elimpulso.com escribe regularmente en la prensa de su país y del extranjero ensayos de crítica literaria. Se ha desempeñado como Director de Bibliotecas y Archivos Históricos, ha ejercido la docencia universitaria. Fue miembro del Centro de Actividades Literarias “José Lira Sosa” del Estado Monagas. Sus textos ensayísticos han aparecido en el extinto Papel Literario “Verbigracia” del diario EL UNIVERSAL y de EL NACIONAL. Fue colaborador regular de la Revista “ATENEO” de Los Teques. Recibió Mención Especial en la Bienal Nacional de Literatura “Rafael Bolívar Coronado” auspiciado por la Dirección de Cultura de Maracay-Edo Aragua. Colaboró con las páginas de Opinión del vespertino EL MUNDO. Sus escritos han contado con la buena receptividad de la revista ESPÉCULO de la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente trabaja como profesor de Historia y lector independiente.