MAGELLO WARNER QUINTERO VALENCIA

Implicaciones sociales
de la cultura lúdica
en el zuliano.

El interés por la cultura lúdica en el zuliano presupone la realización de un trabajo que está por realizarse. Su sistematización implica un inventario previo, además de una propuesta teórica que abarque a los individuos, los grupos y las estructuras que giran alrededor de ésta. Nos interesa por las peculiaridades del concepto de cultura lúdica en su lógica interna para explorarlo en su estructura conceptual.De esta manera debe ser visto como un acto interpretativo y un instrumento de reflexión sobre la base de su praxis lúdica. Repetimos, lo que presentamos es, un pequeño esbozo de un trabajo más amplio en vías de desarrollo, del cual el juego de loterías, conjuntamente con el de los caballos constituye su manifestación esencial.

Ahora bien, una limitación nos cerca. Solo abordamos muy someramente el referido al juego de loterías, en su vinculación con la historia de la del Zulia. Hasta ahora la historiografía regional se ha ocupado muy poco de la cultura lúdica del zuliano. Sus esfuerzos se han dirigido hacia otros aspectos de la zulianidad. Creemos que hacer historia regional con una visión de totalidad es ahondar en el verdadero conocimiento de la historia nacional, ya que no se trata de escribir una historia local, de minucias y detalles intrascendentes, sino de abordar el análisis en una escala aprehensiva que nos permita entrar en la interpretación histórica del conjunto.

El eje temático que manejamos descansa en establecer una relación entre lo cotidiano y la actividad lúdica del zuliano. En este sentido en la historiografía regional, cabe destacar, no existen análisis que lo hayan emprendido. La principal dificultad que encontramos al inicio de esta investigación es la falta de estudios monográficos y de acercamientos interpretativos al tema. Al entrar en el tratamiento de éste hacemos una exposición acerca de lo que entendemos por cultura lúdica. El pensamiento cotidiano crea la cultura lúdica. Alrededor de éste se transfigura la realidad, adquiere visos de irrealidad, magia o sueño. Es ideológica e ideologizadora. El juego está en el centro de ella, la recrea con la formación de un metalenguaje que es expresión de la praxis lúdica. ¡Qué es la cultura lúdica? Hay la formación de un paradigma. La determinación del juego, de lo lúdico en el hombre. Es ontológica. Su origen mismo, está, en la relación genuinamente lúdica, sensibilizada e ideologi­zada de los problemas vitales del hombre.

Al identificar la facultad anímica del juego con la motivación de la ganancia acentúa lo que hemos denominado “industria del Azar”, constituyendo su componente básico lo que aquí tipificamos como “Metafísica del Número". Y en un volvernos a preguntarnos asomamos esta interrogante: ¿Qué elementos contribuyen a la formación de la cultura lúdica? En líneas generales los enumeramos así: (1) Las motivaciones de índole psicológicas básicas basadas en la manifestación de un sicologismo instintivo. Su naturaleza instintiva lo induce al juego. Verbi y gracias, al juego de manos, al juego de villanos. (2) En el caso de las loterías a la búsqueda del premio o números ganadores. Su acercamiento al mismo suele estar, algunas veces, vinculado a la interpretación de los sueños. (3) En procesos cabalísticos tales como la adivinación del número o los números en la lectura de la ceniza del cigarro. Literalmente se “ve” el número o números ganadores en el borde principal de la misma. El número está allí en la picadura del cigarro, solo que la ceniza lo revela y lo muestra al ojo que interroga por él, para la compra del terminal o del triple. (4) En la búsqueda del número(s) en las “Sopas de Letras” de los suplementos dominicales. (5) En el “soplo del número(s)” o en el desciframiento de los mismos mediante la construcción numérica de una pirámide. Constituye un buen ejemplo de esta praxis lúdica el siguiente paradigma. Se señalan los números ganadores por el resultado de las permutas que matemáticamente se hacen con la combinación de diferentes números que van jugando en el sorteo para el cual están destinados. Entonces se apuesta y se compra el terminal, la dupleta, el triple o el caballo. (6) En procesos y procedimientos premonitorios y prolepticos que consisten en imaginarse el número o los números ganadores o el pege del cinco y seis .La selección y gane de los mismos está fincada en el sentimiento de una corazonada o en un sueño o en el recordar una fecha extraordinaria, tales como la conmemoración del nacimiento o muerte de un prócer de la independencia o en el onomástico de un Partido Político, héroe o villano.

De esta forma se prefiguran los números, los quinos, lotos, quizht, etc. En las actuales circunstancias se incrementa el juego, en este caso, el de las loterías. Ello se hace por el incentivo del enriquecimiento fácil y rápido, millonario de la noche a la mañana. El placer de jugar está en relación con el interés por la ganancia, y punto…

Observemos que esta acción inducida de las loterías se funda en la manipulación del pensamiento cotidiano donde suelen darse ciertas relaciones casuales que incitan al juego. Estas tienen como soporte la contingencia que no es más que la necesidad del juego como medio y fin al mismo tiempo de la necesidad del jugador de obtener ganancias.

Nadie juega para perder, todos juegan para ganar, y ahí está el gancho subliminal de las loterías y del cinco y seis, y en general de todos los juegos de azar. Es decir, necesidad y azar, azar y necesidad se juntan, ahora sí, en una relación de causa-efecto, para alcanzar lo que se anhela el enriquecimiento rápido y fácil. El azar fincado en la contingencia y lo casual siempre ha cautivado y fascinado al hombre, dado que en el “mercado de las ilusiones y de los sueños” existen las miles y tantas posibilidades y probabilidades que el juego aporta para tornarlos millonarios de un día para otro, o llevarlos a la ruina y el desastre de una buena vez. El azar juega con esas probabilidades. Ofrece al jugador un abanico de alternativas donde este juega su suerte en sorteos de loterías, partidas de poker o de dados, y en las carreras de caballo. Todos esperan el gane, o el batacazo en los caballos. La instrumentalización del azar en los parámetros del juego se torna monopolizador y manipula­dor de esa esperanza muy perenne en la mente del jugador pegarle al ansiado primer premio o al cuadro con seis, y para rematar al quino o al loto quisth. La cultura lúdica puede abordarse en varios niveles. Entre estos tenemos. (1) el psicológico. El instinto de riesgo es un rasgo fundamental en la caracterología del jugador. El ambicionar más, el mero placer de Jugar, en si y para si. (2) El de la comunicación y sociabilidad alternándola con el riesgo de ser afortunado o carecer de fortuna en una partida de poker, el pegar el primer premio, el Quino, los seis caballos, o el no resultar ganador, en este caso, al perder, las ansias de ganar lo incitan más a las apuestas, lo hacen dependiente, el objeto del juego actúa como un estupefaciente en el jugador. Todo gira alrededor del juego, por y para el juego. (3) El de los impulsos, manías, estrés, etc., que definen la personalidad del jugador. Su obsesión por el Juego y el jugarse la vida en el juego. En cuanto a las motivaciones del juego podemos discernir el tema basándonos en los aportes de la psicología social, la sociología del conocimiento y la antropología filosófica. La motivación por el juego ha existido desde el principio y sigue existiendo. El porque del mismo adquiere particular importancia como inquietud plan­teada o sugerida. Lo cotidiano se expresa a través del reflejo de una realidad que algunas veces se torna transparente y en otras, está signada por el sincretismo mágico-religioso. Lo que tratamos de fijar es que el pensamiento cotidiano es expresión de una realidad, sea objetiva, subjetiva, ilusoria o mágica-religiosa. Que esta realidad objetivizada en la subjetivización del sujeto, objeto del entorno lúdico, y que este sujeto es de por si y en si histórico y racional, vive su cotidianidad inmerso en la teorización de su tiempo histórico en función de su presente problemático y conflictivo. A este respecto argumentamos que existen diferentes tipos de racionalidad y pensamientos cotidianos, pero este no es el lugar para ahondar en su discernimiento, Este sujeto es el que ordena, relaciona y clasifica las diferentes expresiones de su actividad lúdica en correspondencia con su hábitat, siendo el mismo expresión y reflejo de condicionamientos sociales, los cuales nos permiten percibir los diversos matices de la actividad lúdica. Nos hemos acercado a un pequeño esbozo de lo que se entiende por cultura lúdica. Veamos ahora sus implicaciones sociales en el zuliano. En ningún momento nos guía el hacer un análisis behaviorista del mismo, al contrario, queremos presentar parte de su esencialidad tal cual la percibimos, La cultura lúdica tiene su praxis, el juego, y este está envuelto en la contingencia y el azar. ¿Cuál es el motivo por el cual el zuliano juega? Nos parece que la pregunta puede verse como efecto de cierta definición anteriormente dada. Sin embargo, en último término, la construcción que proponemos encuentra su justificación en la sociología del conocimiento, la psicología social y la naturaleza aventurera del hombre. Encontramos su fundamento en las teorías de las representaciones colectivas, punto de referencia indispensable. El problema que hemos planteado es el referente al por qué y al cómo de la actividad lúdica. Existe un considerable Grupo de fenómenos en los cuales lo lúdico de entrada aparece con su doble esencialidad fenoménica, la de estar ligado el juego a la necesidad, determinada por la contingencia, y el azar. La necesidad y el azar. Estas nociones como principio de eficacia de las prácticas del juego, y explícitamente la adhesión formal al carácter cabalístico de los números.

Los números, Las cifras, los guarismos, etc., etc., adquieren vida propia, condición mágica, fetiche, le pagamos al número es una expresión común y corriente en el jugador de loterías, encontrándose una mayor o menor concreción dentro de una referencia explicita, la semántica de lo lúdico. El le pegamos al número es una expresión cognoscitiva y práctica del jugador. Nos indica que la cultura lúdica crea modos de conducta y patrones culturales relacionados con la metafísica del número, base y sostén de la “industria del azar”. Todas las loterías los impulsan y condicionan. Con este proceder nos desplazamos al núcleo de nuestra investigación, la centramos en los procedimientos de la lógica formal. ¿Por qué se juega y cómo se juega? A nuestro entender existen una serie de condiciones que motivan el juego. Tenemos que engarzar las ideas generales con sus representaciones. El por qué y el cómo. La selección del número provoca cierta inquietud. Esta se basa en lo anteriormente explicitado. En líneas generales, ya se juegue por un dato "soplado o fincado" en la interpretación de algún sueño, el punto de partida es el pensamiento cotidiano, tan metafísico como la Metafísica de Platón y Aristóteles. Se juega porque se tiene fe, se intuye, se imagina que “se va a pegar el número” soplado, dateado o intuido por alguna premonición. Se juega premonitoriamente.

Esta es una de las razones por las cuales el hombre juega, y el pensamiento cotidiano está muy bien centrado en ellas, en todas esas argucias del pensamiento cotidiano que lo llevan a arriesgarse en el juego, hasta, a veces, le va la vida en ese riesgo •.

Para el zuliano, jugador de loterías por excelencia, tripletas, terminales, quinos, quithz, etc., etc., este es el elemento más formativo de su cultura lúdica. De la misma emerge la lotería del Zulia como matriz de las tres verdades teologales del jugar del zuliano. La fe, muy sencilla y simple, la posee el jugador cuando compra un billete de lotería, un quino, el triple Gordo, se juega un terminal o un triple. Lo lleva su praxis de jugador a arriesgarse en el juego. La esperanza. El hecho de jugar implica que se espera ganar. Se juega por, para remediarse con algo que satisfaga una necesidad inmediata. Este tipo de jugador es inrnediatista, le importa el ahora del gane, con poquito pero se gana, no lo aplaza para un más luego. Esta actitud del jugador se observa en aquellos que pertenecen al más bajo escalón de la estratificación social. En los otros, el afán de jugar los lleva a apostar por el gane total, y en los viciosos por excelencia, el impulso es el placer del juego. Se juega para salir de una vez de las penurias económicas, también el de aquellos que aún disponiendo de dinero desean acumular más mediante el juego. Profesan un encanto por retar el azar.

En el fondo de toda actividad lúdica se debaten las siguientes cuestiones: ¿La suerte, el azar, la contingencia, la necesidad, la manipulación, lo subliminal, lo supersticioso, la magia, el encanto de jugar con el azar, el regodearse en la numerología, en la quiromancia del número? El juga­dor los percibe como conceptos heurísticos para luego teorizar sobre su praxis lúdica. La acción de jugar no está ayuna de teoría, a lo que sea se le echa manos para tratar de explicar su adición y afición al juego, similares al placer que experimenta el fumador de marihuana y el inhala­dor de cocaína en la drogadicción.

La caridad, en qué consiste. Es la más fascinante y teologal de las dife­rentes prácticas del juego de loterías. Está vinculada a lo que el jugador espera de su lotería, en este caso, la del Zulia. Su ayuda benéfica en caso de necesitar de ella. Por supuesto que aquí se da una relación refleja, condicionada y condicionante, de sublimar la manipulación del juego por la administración de la lotería, la institucionalidad del azar incentiva e incrementa el juego con proselitismo y asistencialismo, que traducen un populismo lúdico, cargados de ayudas, donativos, si es que se hacen efectivos, sino son meras manifestaciones demagógicas de los funcionarios para ocultar manejos lodosos, porque según ellos, esta institución está destinada a colocar una parte de sus ingresos en obras benéficas y de proyecciones sociales.

Y una nota muy interesante dentro del populismo lúdico es que dentro de lo teologal del juego se cuela o filtra la figura del "vivo", el “viviólogo”. La picaresca de Rinconete y Cortadille guiados por el licenciado Vidriera, personaje que solo busca acentuar sus convicciones picarescas, y acertar en el juego.

Al azar y siempre con el azar, citamos un ejemplo de tan frondosa flora picaresca, criollizando al pícaro para que meta sus picardías jugando a la lotería, echando Suerte al lado del funcionario que toma para si el dinero de los jugadores y con ellos nos convida al festín de Baltasar. De seguida el ejemplo pícaro de tan picaresca manía:

“- Fijate vos muchacho, que estudiastes tanto, no te acordáis de Gumersindo Torres, que solo con darle vueltas a la taparita sabía los números que iban a salir, y está millonario, y vos con tó esos libros que tenéis metíos en la cabeza… -, -así es Teresa-, -responde-, -y el caso de Haydé Barrios-, -quien va a ser, un chivo de la lotería que la estaba enamorando - contesta él -, -y con el número desbancó a casi todas las bancas de terminaleros, y de remate se saco el primer premio-". (Cf. Magello Warner Quintero Valencia. El Jugador. p. 4-5. inédita).

Filosofía que como norma de vida está envuelta en las azarosas oportunidades de obtener para si el dato o el "soplado número" y alcanzar el ansiado primer premio. He aquí un ejemplo entre los muchos de la concreción de la praxis picaresca del jugador de loterías, vinculada a funcionarios que tienen que ver con el juego.

De esta manera vemos como la picaresca lúdica del zuliano se enlaza a su vez con el azar, las oportunidades políticas, ¿son también determinadas por el azar o condicionadas por el entorno en el cual se mueve el juga­dor, y el criollismo picaresco para definir y acentuar conductas y culturas que tienen como centro la actividad lúdica, el juego.

La praxis lúdica entraña una actividad práctica utilitaria. Este comportamiento práctico se afirma por el lado del sujeto, o el jugador. Su objetivación plasma esa relación causal o casual que se establece entre el sujeto y el objeto de ese sujeto.

Surge así el poder transformador dentro de la praxis lúdica donde el horizonte lúdico es movido por el interés de la ganancia. Todo esto configura las maneras o formas distributivas del juego, así como el consumo ideológico de una esperanza, el ganar. El juego en el contexto de unas relaciones de producción capitalistas es eso, praxis utilitaria en función de un mercado, el de las ilusiones o el de los sueños. Ho hay ruptura entre esta consciencia práctica y su praxis utilitaria.

La realidad lúdica asegura la transformación de algunos y de otros jugadores en el mercado ilusorio del juego. Se tiende al pragmatismo. Por momentos millonarios, y por perennidad arruinados. Se trata entonces de expresiones que confeccionan una praxis lúdica utilitaria economicista.

Es la economía del empresario y del obrero del azar, donde la numerología del multiplicar y el restar constituyen sus relaciones de producción básicas y determinantes.

La praxis lúdica trasciende la acción del juego, se sale de él y la transforma en un objeto, el juego. El hombre es el sujeto de ese objeto, pero las relaciones lúdicas suelen invertirlas. Ese sujeto es el objeto de ese mismo objeto.

En síntesis, aquí se evidencia la necesidad de revisar las definiciones y terminología del entorno ludico. Ciertamente hay que ocuparse del lenguaje del juego en la escala de sus valores y aserciones. El azar, la numerología, las motivaciones del juego, el mundo de la imaginación y de los sueños como partícipes de la actividad lúcida del sujeto, en el constante ajetreo de jugar con la “suerte” en cada sorteo diario, semanal, mensual, etc., en cada apuesta al caballo ganador. Todo esto leva a poner de relieve los factores condicionantes, las inclinaciones lúcidas del sujeto surgidas del azar, por el azar y para el azar, en relación con la contingencia, base esencial y determinante del ser esencial del jugador.

La motivación de hacer la guerra y el escape de la misma en la actividad lúdica han encajado en eso que los filosóficos llaman la “Esencia Humana”. Buscar el origen, el porqué y el cómo de las loterías encarnan serias dificultades. Sus orígenes se encuentran en los condicionamientos bio-psíquico-sociales del hombre. Al lado de la lucha por la existencia ha estado siempre la manera de huir o evadirse del tedio, la soledad y el marasmo. Y precisamente una de las maneras de hacerse más sociable el hombre es el juego.

En él, el hombre se hace otro, cambia de naturaleza, adquiere un ser sociable, se hermana al otro. La alteridad pareciera que se desvanece por unos instantes. Los orígenes de las loterías son remotos. Se tienen noticias que en la antigüedad, en Roma se jugaba una especie de lotería o rifa en las fiestas de las saturnales, y durante el imperio se acostumbraba celebrar sorteos en las fiestas públicas. En España y en las principales repúblicas y principados italianos también se jugaba loterías, siendo muy populares durante el reinado de Fernando VII.

En cuanto a América la Regencia del Reino crea la lotería del Estado Zulia el 4 de septiembre de 1812. Su creación se logró gracias a la gestión de José Domingo Rus diputado por Maracaibo ante las Cortes de Cádiz.

De acuerdo a estas circunstancias se constituye la primera lotería de América, y en antecedente inmediato de la actual lotería del Zulia. Su fecha de creación en la Venezuela contemporánea data de la época de Juan Vicente Gómez según Gaceta Oficial Nº 477 del jueves 6 de febrero de 1.908.

La impresión de los billetes se hacía en la imprenta propiedad de un hermano de Octavio Luís Criollo, la cual estaba ubicada en la calle Dr. Bustamante, antiguamente calle El Registro. La lotería del Zulia nace con el tranvía, el ferrocarril y la pajilla, paralelo al desarrollo capitalista dependiente y neocolonial que empieza a gestarse en el país a raíz de la explotación petrolera.

De acuerdo con los cambios socio-culturales y ontológicos que trajo la explotación del petróleo la lotería del Zulia como institución y elemento de esa dinámica crea patrones de conducta en la actividad lúdica del zuliano y del venezolano en general, creándose en el marabino esa afición hacia el juego de las loterías, implicando así que él empiece a percibir su lotería del Zulia como formando parte de su naturaleza sociable y espontánea.

Desde sus inicios, con las vías férreas y el motor a vapor, con sorteos cantados desde su casa sede situada frente a la Plaza Bolívar al lado del Teatro Baralt hasta ahora ha experimentado cambios graduales en su funcionamiento. Para la época, no muy lejana, de la década de los cincuenta y sesenta del siglo XX, era característico del zuliano identificarse con ella como su segunda naturaleza. La vida del marabino estaba revestida de mucha ingenuidad y frescura, y donde surgían identificaciones estables como saberse que se estaba en Maracaibo y se jugaba su quintico, y a las doce del mediodía oír a Don Armando Molero el “cantor de todos los tiempos”, y Mamerta y Cocomoco.

En la actualidad se observan rasgos que la hacen diferente, cambió de naturaleza su lotería del Zulia, se ha hecho más pragmática, utilitaria y utilizada por los partidos políticos como su caja chica en el financiamiento de sus campañas electorales. El marabino ha percibido ese cambio, pero sin embargo no ha dejado de jugar en su lotería del Zulia. Hay el acomodo de los vientos alisios del desarrollo de una sociedad mecanizada al ritmo mayamero con sus muñecos grotescos y de mal gusto adornando las calles en tiempos de feria.

Referencias Bibliográficas

 •  José Domingo Rus. Maracaibo a principios del siglo XIX . Refundición de las obras tituladas Agere Pro Patria y Maracaibo representado en todos sus ramos. Universidad del Zulia. Maracaibo 1969.

•  Para la historia de la Lotería del Zulia, entrevista a Régulo Díaz.

•  Otras fuentes que se refieren a la actividad lúdica consultamos el Homo ludus, enciclopedias, reportajes y reseñas periodísticas sobre el juego de loterías y caballos.

En cuanto a la actividad lúdica del zuliano es muy escasa la información, solo señalamientos generales sobre el comportamiento del zuliano. Estudios centrados en la misma no hemos encontrado